– Tratamiento Farmacológico del Tabaquismo

Sesión 9

Ya estamos en la última sesión del “Taller de Tratamiento del Tabaquismo” y se ha tratado de los perjuicios del fumar  y los beneficios al dejar este hábito, las creencias erróneas sobre el acto de fumar, los test para ver el grado de adicción y la motivación para dejar de fumar, los fumadores pasivos, la mujer y el tabaco, los niños y el tabaco, la prevención de las recaídas y  la ganancia de peso al dejar de fumar, los testimonios, las actividades para ir deshabituando el cuerpo de la nicotina y modificar actitudes y hábitos asociados al fumar, pero aún no hemos tratado el tratamiento farmacológico del tabaquismo. Por tanto,  ¿qué decir acerca de los chicles y caramelos de nicotina, de las medicinas para dejar de fumar y de las diversas técnicas que aparecen en los medios de comunicación?

ntes que nada es conveniente aclarar que el abordaje del tabaquismo no es cuestión de decir simplemente “tienes que dejar de fumar” y ya está el problema solucionado. El tratamiento del tabaquismo tampoco consiste en tomar caramelos, chicles o parches de nicotina, o fármacos que recete el médico, o someterse a sesiones de hipnosis o acupuntura, y ya está.  El primer paso, y más fundamental, del tratamiento es que el fumador QUIERA dejar de fumar: si el fumador no desea dejar de fumar de nada sirven los caramelos, chicles, parches, fármacos o agujas de acupuntura.

Una vez que el fumador tiene claro que quiere dejar el tabaco, pueden ocurrir tres cosas: 1) dejarlo por un “acto de su propia voluntad”, sin recurrir a nada ni a nadie; 2) dejarlo por un “acto de su propia voluntad”, pero tomando caramelos, chicles o parches por su cuenta y 3) recurrir a personas expertas en el tratamiento del tabaquismo (médicos, enfermeros, farmacéuticos o psicólogos). Ahora bien, ¿cómo puede reaccionar un fumador cuando deja de fumar?

Es fundamental recordar que en cualquiera de los tres casos expuestos pueden ocurrir dos situaciones al dejar de fumar: que se padezca síndrome de abstinencia (es decir, el llamado “mono”); y la otra situación es que el fumador abandone el tabaco y no padezca apenas síntomas desagradables. Es decir, para unos fumadores el dejar de fumar no supone apenas molestias pero, sin embargo, otros lo pasan bastante mal, con pérdida de sueño y de concentración, mal humor, ansia enorme por volver a fumar, problemas digestivos, depresión, ansias por comer, etc.

Está claro, por tanto, que hay dos tipos básicos de fumadores en función de la dependencia a la nicotina: tenemos al fumador simplemente “consumidor”, que fuma porque siente placer al fumar pero que puede dejarlo cuando quiera sin mayor problema. Y tenemos al fumador “adicto a la nicotina” que en cuanto le falta la dosis de droga le entra el “mono” y se pone fatal, pues no en vano la nicotina tiene un poder adictivo igual o mayor a la heroína y la cocaína en muchas personas.

Es evidente que hay fumadores que precisan ayuda especializada para dejar de fumar, pero ¿en qué consiste la atención especializada en el tratamiento del tabaquismo?  Consiste en acudir a un médico, enfermero, farmacéutico o psicólogo especializado en tabaquismo y éstos profesionales hacen un estudio de las características del fumador, tales como tiempo que lleva fumando y cantidad de cigarrillos diarios, motivos por los que fuma y motivos por los que quiere dejar de fumar, situación actual de salud, etc., y en base a este estudio propone al paciente la terapia más adecuada.

Los productos con nicotina son considerados como muy eficaces por las autoridades sanitarias y pueden comprarse directamente en la farmacia sin receta médica, pero tienen unas instrucciones de uso que hay que seguir al pie de la letra. Por ejemplo, los caramelos son chupados y no se deben masticar;   los chicles no se pueden masticar continuamente,  pues tanto si se mastican los caramelos o si continuamente se está masticando el chicle se liberaría mucha nicotina de golpe y ello produciría amargor de boca y náuseas, entre otras molestias (sería como fumarse un cigarrillo entero en medio minuto).

Los parches de nicotina son de diferentes tipos y con diferente cantidad de nicotina cada uno. Tienen la ventaja de que se suministra una cantidad constante de nicotina que evita el ansia imperiosa de fumar.

También hay spray de nicotina con sus propias instrucciones de uso. Por todo ello, se recomienda no tomar caramelos, chicles, parches o sprays sin el asesoramiento de un experto en tabaquismo (farmacéutico, enfermero, psicólogo o médico).

Los fármacos con nicotina están contraindicados principalmente en los periodos de gestación y lactancia, así como en pacientes con enfermedades graves del corazón, salvo que el médico determine que es mejor usar fármacos de nicotina a que el fumador siga fumando. En el caso de los parches no pueden usarlos fumadores con lesiones de la piel, por ejemplo, psoriasis. Si aparecen, los efectos secundarios suelen ser leves (náuseas, picor en la piel, dolor de cabeza).

No se debe fumar y a la vez tomar productos con nicotina, pues aumentaría mucho la concentración de nicotina en la sangre.

Un medicamento muy utilizado para dejar de fumar es el bupropión (Zyntabac®), pues disminuye el ansia por fumar y evita el aumento de peso. Precisa receta médica y está contraindicado en gestantes, lactancia y menores de 18 años, así como en pacientes con antecedentes de convulsiones y otras situaciones que el médico tiene en cuenta al elaborar el tratamiento.  Un medicamento más reciente es el varenicline (Champix®), con menos efectos secundarios que el bupropión.

Respecto a la hipnosis, acupuntura y otras técnicas tienen su utilidad pero no tienen una eficacia tan demostrada como los productos con nicotina, o los fármacos comentados anteriormente.

Por último decir que hay diversos medicamentos en fase de experimentación y entre ellos el “rimonabant” parece ofrecer muy buenas esperanzas de éxito. También está en fase de experimentación vacunas contra la nicotina.

Sesión 10

Sesión 11

Sesión 12