Pediatría: Asma

Por Dr. Antonio Rodríguez Carrión.

¿Qué es el asma bronquial?

Asma bronquialEs una enfermedad de las vías respiratoria caracterizada inflamación de la mucosa bronquial y contracción exagerada de los músculos bronquiales frente a diferentes estímulos, lo cual provoca estrechamiento de los bronquios y dificultad al paso del aire.

Es característico del asma que el ahogo sea muy variable en intensidad de un día a otro, y aún en el mismo día, mejorando espontáneamente o con medicamentos.

Hay casos, especialmente en la infancia, en que los síntomas del asma aparecen solamente por temporadas; es el llamado asma intermitente. En otros casos, sobre todo en adultos, la tos, los pitos y la falta de aire es continua, especialmente de madrugada; es el llamado asma crónico o permanente.

El asma aparece a cualquier edad pero especialmente en la infancia, siendo la enfermedad crónica más frecuente en esta edad. Uno de cada diez niños es asmático y la mitad de los casos se da antes de los 10 años.

En España sufre asma de 1 de cada 15 personas, aunque con amplias diferencias entre una región a otra.

¿Por qué se produce?

Es debido a una reacción exagerada de los bronquios ante un estímulo. La mucosa se inflama y los músculos bronquiales se contraen. Estos dos hechos determinan que los bronquios queden muy estrechados y dificulten el paso del aire.

Los principales desencadenantes del asma son:

  • Alergia: es una causa frecuente, destacando el polvo doméstico (ácaros, cucarachas, animales de compañía y mascotas), pólenes (asma estacional), hongos, orugas y alimentos (leche, huevos, fresas, pescado, tomates, frutos secos).
  • Infecciones por virus (resfriado común, sinusitis, bronquitis), especialmente en niños.
  • Reflujo gastroesofágico: parte del ácido del estómago pasa a los bronquios y produce su irritación; mientras no se haga tratamiento del reflujo no mejora el asma.
  • Tabaco: el tabaquismo de los padres favorece la aparición de síntomas asmáticos en los hijos.
  • Esfuerzo con respiración rápida, especialmente si el aire es frío y seco (asma inducido por el ejercicio).
  • Cambios bruscos de temperatura.
  • Factores psicológicos: en algunas personas una emoción fuerte puede desencadenar crisis asmática (el riesgo de muerte por asma es mayor en personas ansiosas y depresivas).
  • Ciertas profesiones: veterinarios (caballos), campesinos (aves de corral, polvo de cereales), personal sanitario (guantes de látex), pintores (resinas), etc.
  • Medicamentos: especialmente ciertos antiinflamatorios (ácido acetilsalicílico-Aspirina®, ibuprofeno, diclofenaco, naproxeno) y los bloqueadores beta (utilizados en enfermedades del corazón, en la hipertensión arterial y en el glaucoma). También puede desencadenar el ataque de asma algunas vacunas, antibióticos y anestésicos.
  • Menstruación: una de cada tres mujeres asmáticas aumentan los síntomas antes de la regla.
  • Embarazo: aquí los síntomas del asma pueden mejorar, empeorar o quedar igual.

¿Cómo se manifiesta?

Los síntomas pueden presentarse de forma leve, tan solo como una tos seca persistente o una pequeña opresión en el pecho.

En otras ocasiones se manifiesta con el llamado ATAQUE DE ASMA: tras la exposición a un estímulo como ejercicio físico, exposición al frío, barrer o sacar ropa de un armario (ácaros), excursión al bosque o entrar en un sótano (hongos), tomar Aspirina®, etc., aparecen los siguientes síntomas:

  • Dificultad para respirar de aparición brusca.
  • Tos seca.
  • Pitos en el pecho debido al paso del aire por unos bronquios muy estrechados.
  • Los síntomas son más frecuentes por la noche.
  • No hay fiebre.

En la mayoría de los casos los ataques de asma duran poco tiempo y el paciente se recupera completamente. En los casos más graves los síntomas pueden durar varios días o semanas.

Signos que indican agravamiento del asma

  • Gran dificultad para respirar y para hablar.
  • Coloración azulada de las manos o de los labios.
  • Aumento del número de respiraciones (superior a 30 por minuto) y del pulso (más de 120 por minuto).
  • Sudoración fría.
  • Las costillas quedan muy marcadas al respirar.

¿Cómo se clasifica el asma según su gravedad?

  • Asma leve: no altera las actividades habituales y se controla fácilmente con medicinas. No interfiere con las actividades cotidianas y es de sencillo control farmacológico.
  • Asma moderado: en ocasiones altera las actividades habituales y precisa medicamentos más potentes para poder ser controlado.
  • Asma grave: interfiere grandemente con las actividades cotidianas, precisando varios medicamentos para su control.
  • Estado asmático: episodio muy intenso de ahogo con peligro de muerte.

¿En qué se diferencia el asma de la bronquitis?

La bronquitis aguda puede tener síntomas asmáticos, pero además existe dolor de garganta, fiebre y mucha expectoración.

En la bronquitis crónica también pueden aparecer síntomas semejantes al asma pero es mucho más frecuente en personas mayores (más de 50 años), especialmente varones con antecedentes de haber fumado mucho. Además, en la bronquitis crónica suele haber infección de los bronquios (fiebre) y se expectora mucho.

En algunas ocasiones los síntomas del asma son tan parecidos a los de la bronquitis crónica que provocan error en el diagnóstico y tratan como bronquitis, y hasta que no se tratan como si fuese un asma no mejoran.

¿Cómo se diagnostica?

  • Anamnesis (antecedentes familiares, exposición a posibles causas, síntomas).
  • Exploración.
  • Análisis en sangre (determinación de IgE).
  • Radiografías: son normales.
  • Pruebas cutáneas.
  • Pruebas de función pulmonar: espirometría, prueba de provocación con metacolina.

¿Qué es el flujómetro?

El flujómetro es un sencillo y pequeño aparato portátil que mide la velocidad máxima conque el aire es expulsado de los pulmones, lo cual permite valorar el grado de obstrucción de los bronquios. Con los datos recogidos, y siguiendo las instrucciones proporcionadas por el médico, el paciente asmático puede valorar la intensidad de un ataque asmático y qué debe hacer.

¿Cómo se trata?

El tratamiento del asma se basa en prevenir la frecuencia y la intensidad de los ataques en la medida de lo posible, al objeto de evitar la aparición de complicaciones a lo largo del tiempo.

Para tratar los síntomas se utiliza medicación broncodilatadora y antiinflamatoria en forma de espráis o en comprimidos.

¿Cómo prevenir los ataques de asma?

La persona que sufre asma debe evitar relacionarse con personas que tengan infecciones respiratorias (catarro, gripe) y el contacto con aquellas sustancias y circunstancias que le desencadena la crisis asmática (tabaco, aire frío, plantas, animales domésticos), especialmente con medicamentos como el ácido acetilsalicílico (Aspirina®, Adiro®, AAS®, Couldina®) y demás medicamentos antiinflamatorios no esteroideos utilizados para la artrosis, dolores musculares y golpes (ibuprofeno, diclofenaco, naproxeno, etc.).

Es conveniente la vacunación contra la gripe al comienzo del otoño.

Medidas contra los ácaros domésticos:

  • Evitar juguetes de peluche.
  • Recubrir los colchones y almohadas con fundas impermeables.
  • Quitar cortinas, moquetas, alfombras, almohadas y colchones de lana.
  • Utilizar acaricidas.

La exposición a pólenes se puede disminuir con algunas medidas sencillas:

  • No practicar deportes al aire libre durante la polinización.
  • Viajar con las ventanillas del coche cerradas.
  • Usar mascarillas.

Existe una medicación muy eficaz para prevenir los ataques asmáticos, la cual es muy importante no abandonar aunque se esté en periodo libre de síntomas.

¿Qué hacer ante una crisis asmática?

Si un asmático empieza a notar ahogo debe utilizar el inhalador prescrito por su médico para esta circunstancia; el efecto es casi inmediato.

Si no mejora antes de 20 minutos, o si no se dispone del inhalador, o aparece alguno de los síntomas que indican agravamiento, debe acudir al Servicio de Urgencias o avisar a Emergencias (teléfono 112). Mientras llega el equipo de urgencias el paciente debe estar sentado, sin ropa que le dificulte respirar y mantenerse lo más relajado posible.

El asmático siempre debe llevar consigo el aerosol que su médico le tiene prescrito para caso urgente.

Los padres deben informar a los profesores de que su hijo es asmático, para evitar circunstancias que puedan desencadenar una crisis y saber cómo actuar en caso de que aparezca.

Es muy importante, especialmente en niños, no aburrirse y dejar abandonado el tratamiento. La falta de tratamiento contra el asma puede originar daños en los pulmones para toda la vida, o ataques graves.

El niño asmático puede hacer deporte realizado con moderación y siguiendo a rajatabla las indicaciones que el médico le haya dado al respecto. Nunca debe realizar deporte alguno sin asegurarse de que tiene el inhalador a mano.

Más Información:

http://www.holadoctorcarrion.com