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Por Dr. Antonio Rodríguez Carrión.
¿Qué es?
La espondilitis anquilosante (o espondilitis anquilopoyética) es una enfermedad reumática crónica autoinmune que afecta especialmente a las articulaciones y ligamentos de la columna, determinando que las vértebras se suelden entre sí y disminuya su movilidad. Con menos frecuencia se afectan otras articulaciones y otros órganos (ojos, corazón, pulmón).
Aparece en 1 por cada 400 personas.
¿Por qué se produce?
Todavía no se conoce la causa por el que el sistema inmune del paciente con espondilitis anquilopoyética reacciona de forma anormal.
Es más frecuente en varones y los síntomas suelen comenzar entre los 20 y 25 años de edad.
Suele haber casos en la familia.
El antígeno HLA-B27 se encuentra presente en más del 90 % de los pacientes con espondilitis anquilosante (existe en el 7 % de la población general). Solo una parte de las personas que tienen antígeno HLA-27 padecen la espondilitis anquilosante.
En algunos casos se asocia a la psoriasis y enfermedades inflamatorias del intestino (colitis ulcerosa, enfermedad de Crohn).
¿Cómo se manifiesta?
La enfermedad comienza con dolor de espalda, especialmente de madrugada. Al principio el dolor aparece y desaparece pero después se hace más continuo, empeorando con el reposo y mejorando con el ejercicio.
Es característica la rigidez de la columna al levantarse de al menos una hora de duración. Con el tiempo la rigidez se hace más persistente, limita la movilización y aparecen desviaciones de la columna, en especial la cifosis.
El cansancio es un síntoma muy frecuente.
Aunque con menos frecuencia pueden aparecer otros síntomas:
- Inflamación en otras articulaciones: hombros, caderas, rodillas y tendón de Aquiles.
- Inflamación de los ojos (iritis y uveítis).
- Pérdida de apetito, disminución de peso y febrícula.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico de sospecha lo proporcionan la anamnesis y la exploración, especialmente si un paciente con menos de 45 años de edad manifiesta dolores de espalda durante más de tres meses.
Para el diagnóstico de confirmación se recurren a pruebas como:
- Análisis de sangre: factor reumatoide, VSG, antígeno HLA-27. A diferencia de la artritis reumatoide, en la espondilitis anquilopoyética el factor reumatoide es negativo en el 100 % de los casos (por ello se la incluye en las llamadas espondilopatías seronegativas).
- Radiografías de la columna y de la pelvis: siempre hay afectación de la articulación sacroilíaca; en ocasiones pueden observase calcificación de los ligamentos de la columna.
- Resonancia magnética de la pelvis.
¿Cómo se trata?
a) Ejercicio físico: Es fundamental para actuar sobre la rigidez de la columna (fisioterapia, natación, pilates, yoga).
b) Medicamentos:
- Analgésicos (paracetamol) y antiinflamatorios AINES (indometacina).
- Inhibidores del factor de necrosis tumoral (FNT) (por ej. el adalimumab).
c) Cirugía si el daño articular es incapacitante.
Artículos
Dolor y rigidez, síntomas a derrotar contra la espondilitis anquilosante – http://www.efesalud.com
Espondilitis anquilosante, una enfermedad reumática que no debe abatir tus sueños – http://www.efesalud.com
Imágenes
Fusión ósea de las vértebras – http://www.medicaltimes.com.mx
Postura del paciente con espondilitis anquilosante – http://sertv.gob.pa
Vídeos
Espondilitis anquilosante
Espondilitis anquilosante: una enfermedad confusa y desconocida
