La Salud y el Poder

El Poder y la SaludPor Antonio Rodríguez Carrión.

El gran valor que los seres humanos dan a la salud está fuera de toda duda, sin necesidad de continuas encuestas. Ahora bien, lo que ya no está tan claro es si quienes ostentan el poder cumplen adecuadamente su obligación de una correcta gestión de los recursos sanitarios. A este respecto, el doctor Juan José Rodríguez Sendín, presidente de la Organización Médica Colegial, manifestó la semana pasada: “Las Administraciones nos están engañando, porque no sabemos dónde va realmente el dinero que se les da para salud”.

1) GASTO FARMACÉUTICO

El pasado jueves, 21 de julio, los medios de comunicación españoles destacaban las manifestaciones de la ministra de sanidad, Leire Patín, informando que los médicos tendrán la obligación de recetar por principio activo en lugar de hacerlo con el nombre comercial, pues ello supondrá un ahorro de unos 2.000 millones de euros anuales para toda España.

Hay que recordar que en el año 2010 Andalucía se mantuvo a la cabeza de todas las Comunidades Autónomas con un 83 % de prescripción por principio activo, lo que le ha supuesto un ahorro de 118 millones de euros. En el mismo año, la prescripción por principio activo en la Comunidad Autónoma de Canarias fue del 28%. Si los médicos canarios hubiesen recetado por principio activo todos aquellos medicamentos de los que se dispone de genérico, en 2.010 la Comunidad Canaria hubiese tenido un ahorro en medicamentos de 55.000 euros por facultativo, es decir, un total 81 millones de euros (con este dinero se pueden crear 750 plazas de médicos y 750 plazas de enfermeros).  ¿Cuántos miles de millones de euros se hubiesen ahorrado si los políticos responsables  de la sanidad española hubiesen adoptado esta medida cuando se empezó a hacer en Andalucía?

Por otra parte, como se informaba en el anterior artículo de opinión ¡CIENTOS DE MILLONES DE EUROS SE DESPILFARRAN EN MEDICAMENTOS!, no solo la prescripción por principio activo es la solución al desatino del actual gasto farmacéutico, sino que quedan otras importantes parcelas por gestionar de forma racional: botiquines caseros repletos de caros medicamentos que irán a los puntos SIGRE de las farmacias para luego ser destruidos; medicamentos “VINE” (Valor Intrínseco Nulo o Escaso autorizados por Sanidad); falta de adherencia a las guías farmacológicas basadas en la evidencia; medicalización de las consultas debido a la masificación, etc. ¿Qué están haciendo los políticos en el poder para atajar esta sangría?

2) ORGANIZACIÓN SANITARIA

Basta leer alguna revista profesional sanitaria para comprobar que algo huele mal en la relación entre profesionales sanitarios y gran parte de los políticos que han sido designados a dedo por su partido para gestionar la asistencia sanitaria. En mi experiencia de más de 35 años en primera línea de fuego en Asistencia Primaria he conocido muchos gestores sanitarios (ministros, consejeros, delegados provinciales y directores de distrito)  y, lamentablemente, todos ejercían obedeciendo directrices de partido y demostrando inconcebible desconocimiento de la realidad de la asistencia sanitaria en el día a día de un centro de salud.

Los hechos demuestran cómo la salud está gestionada por personas que ostentan el poder y pisan los centros de salud avisando con tiempo para que la foto salga bonita cuando acudan los medios de comunicación, pero sin tomar  medida alguna para eliminar la vergonzante agenda que asigna 5 minutos por cada consulta médica.

¿Cómo se puede admitir que un gestor sanitario tenga ideas peregrinas e inconcebibles (o ninguna idea) del porqué unos médicos tienen un índice sintético de calidad y un gasto farmacéutico mayor que otros?  ¿Cómo se puede organizar una consulta médica a razón de 5 minutos de media por paciente con un sistema informático (Diraya) que consume más de la mitad del tiempo de consulta, denunciado continuamente tanto por sindicatos como por los colegios médicos? ¿Hacia dónde miran los ministros, consejeros, delegados provinciales y directores de distrito?

En mi experiencia, todos los delegados provinciales de salud y directores de distrito que he conocido han actuado preferentemente como “apagafuegos” del consejero de salud de turno más que como gestores, utilizando para ello palabras y frases prefabricadas y rimbombantes para despistar; algo así como el “neolenguaje” de las famosas novelas de George Orwell “Rebelión en la granja” y “1.984”. Por ejemplo, ya está feo decir “gasto farmacéutico”, ahora es mucho más fino sustituirlo por “uso adecuado del medicamento”; ya no se dice “enfermera de enlace”, pues es más “in” cambiarlo por “enfermera gestora de casos”; y así cada día hay alguna novedad gracias al neolenguaje.

¿Y qué decir de las amenazas? Si el trabajador sanitario está achicharrado por la masificación, por el poco tiempo asignado a cada consulta, o por la inútil y absurda burocracia galopante, por supuesto no se le amenaza para que calle, pues ello no es políticamente correcto, pero se le dice que si no está contento con la sanidad pública siempre tiene la opción de pedir trabajo en la sanidad privada, cuando no se le recuerda que su contrato como eventual termina pronto y nadie sabe qué puede pasar…

No me cabe duda que más de un gestor utilizará inconscientemente el neolenguaje y dirá que todo lo anterior es demagogia, pero la realidad es que basta hablar con cualquier trabajador de la sanidad  pública para ver que me he quedado muy corto, y quedan muchas cosas en el tintero. Otro día continuará…

 


Autor imagen: http://demedicina.com