Ubrique: La herida abierta de la Sanidad Andaluza

Ubrique, por una gestión sanitaria digna

Por el derecho elemental a ser atendidos. Por la dignidad que no se negocia.

En el corazón de la Sierra de Cádiz, un pueblo lanza un grito que recorre sus calles y llega hasta los despachos: “Queremos ser atendidos. Queremos ser escuchados”.

No hay pancartas partidistas. No hay estridencias. Solo la exigencia de algo tan básico como urgente: Una gestión sanitaria digna.

El Observatorio de Salud “Especialistas ¡YA!” ha vuelto a encender la luz sobre una realidad que duele: La asistencia sanitaria en Ubrique se ha convertido en un laberinto de demoras, citas ocultas y promesas rotas. Y esa herida, lejos de cerrarse, sangra cada día un poco más.

Sabemos que el sistema sanitario público andaluz es una de nuestras mayores conquistas colectivas. Por eso mismo lo defendemos con firmeza. Porque tiene potencial, pero necesita una gestión que lo cuide, no que lo desgaste.

Cuando pedir cita se convierte en una carrera de obstáculos

Hoy, en Ubrique, pedir una cita con el médico de cabecera puede suponer esperar más de una semana. Y eso, en muchos casos, es demasiado. Demasiado tiempo para un niño con fiebre, para una abuela con la pierna inflamada, para un joven que no duerme por un dolor punzante. Ante esa espera, los vecinos hacen lo que haría cualquiera: Acuden a Urgencias.

Pero ahí no termina la paradoja: Cada médico dispone de 35 citas diarias, de las cuales 32 deben estar disponibles para los usuarios por vía telemática o telefónica. Sin embargo, muchas se asignan en franjas invisibles: 4 a medianoche, 4 a las 8:00 h y 3 para la enfermera de acogida.

Nadie lo sabe. Nadie lo explica. Nadie lo anuncia. Y el silencio, una vez más, se convierte en cómplice.

La rehabilitación que nunca llega

Si un ubriqueño necesita rehabilitación por enfermedad o lesión, será derivado a un hospital concertado a más de 30 kilómetros, por una carretera estrecha, en muy mal estado y plagada de curvas.

Mientras tanto, el centro de rehabilitación público del propio pueblo -nuevo, equipado, sin saturación- le estará esperando… cerrado para él. Porque así lo dice la norma. Porque así se ha decidido desde un despacho que no conoce ni el cansancio ni las curvas.

El deterioro que no se ve, pero se siente

Se suspendieron las consultas externas de Traumatología y Medicina Interna durante la pandemia. Nunca volvieron. Se prometieron consultas de Ginecología y Oftalmología. Nunca llegaron.

Ante la irrisoria oferta de consultas telefónicas para problemas que requieren poco tiempo, los pacientes se ven obligados a acudir presencialmente, con el consiguiente derroche de un recurso tan valioso como es el tiempo del médico y del usuario.

Se planificó un consultorio auxiliar en la nueva zona de expansión del municipio. El terreno cedido por el Ayuntamiento sigue baldío.

Y mientras tanto, los profesionales del centro de salud resisten: Médicos, enfermeros, auxiliares… atados por agendas impuestas desde la Gerencia de Jerez, que fragmentan la atención, impiden el seguimiento de pacientes y la formación continuada durante la jornada laboral, y agotan al sistema.

Es hora de revisar sin miedo los modelos organizativos que están cronificando la ineficiencia.

Porque una buena organización no requiere más dinero: Requiere sensatez, diálogo y voluntad.

La respuesta de un pueblo: Dignidad

El Observatorio de Salud envió un informe demoledor al presidente del Parlamento Andaluz. Documentado, respetuoso y lleno de propuestas. Amablemente, el presidente respondió de inmediato, indicando que trasladaba el informe a las autoridades sanitarias. A día de hoy, seguimos sin respuesta.

Y la paciencia tiene un límite. Por eso, en los próximos días, miles de balcones ubriqueños colgarán banderolas con un lema tan simple como necesario: “Ubrique por una gestión sanitaria digna”.

Lo que se exige, no es un favor

  • Auditoría interna del SAS por los Servicios Centrales.
  • Reunión inmediata con el alcalde y colectivos vecinales.
  • Información clara sobre las citas realmente disponibles.
  • Reactivación de las consultas médicas suspendidas.
  • Acceso real y sin trabas al centro de rehabilitación público de Ubrique.

La ciudadanía está dispuesta a arrimar el hombro. Pero necesitamos que quienes dirigen escuchen, informen y hablen con claridad técnica.

Transparencia, diálogo y compromiso: sin eso, no hay confianza posible.

“La sanidad en Ubrique no necesita más promesas, necesita acción. No pedimos privilegios, pedimos justicia sanitaria. Y la pedimos ya”.

Dr. Antonio Rodríguez Carrión, presidente del Observatorio de Salud “Especialistas ¡YA!”

Artículos relacionados