Mensaje a la ciudadanía sobre la situación sanitaria ubriqueña

Ubrique, por una gestión sanitaria dignaTodos compartimos un objetivo común: Que la asistencia sanitaria en Ubrique funcione de manera ágil, cercana y equitativa para todos los vecinos.

En Ubrique no faltan médicos ni recursos materiales, según todas las instancias oficiales. Y, sin embargo, miles de vecinos continúan esperando hasta dos semanas para ser atendidos por su médico de familia. Esta contradicción es el núcleo del problema.

El pasado día 2 de enero se recibió un escrito de la Consejería de Salud en el que se afirma que la demora media para que los ubriqueños sean atendidos por su médico de cabecera es de aproximadamente cuatro días y que la participación ciudadana en las reuniones del Centro de Salud es la adecuada.

Sin embargo, la realidad que viven desde hace años muchos vecinos de Ubrique es bien distinta: personas mayores que esperan hasta 14 días para ajustar una medicación; vecinos que terminan acudiendo a Urgencias porque no consiguen cita; familias que pierden mañanas enteras aguardando una consulta telefónica que no llega; o personas que retrasan la atención de un problema de salud hasta que se agrava por no encontrar hueco para ser atendidas.

La media estadística no refleja la realidad cotidiana de miles de vecinos. Porque detrás de cada demora hay una persona, una familia y una preocupación.

En el informe se documenta además un dato especialmente relevante: en algunos cupos la demora supera los 12–14 días, mientras que en otros se ofrece cita en 24–48 horas. Esta diferencia provoca que, según el médico asignado, la experiencia de acceso a la Atención Primaria sea muy distinta, generando una desigualdad real que no aparece en las estadísticas oficiales, pero que sí viven los vecinos.

A esta situación se suma que, durante la pandemia por COVID-19, se retiraron de forma provisional las consultas de Traumatología y Medicina Interna en el Centro de Salud de Ubrique y que, a día de hoy, continúan sin restablecerse. Esto obliga a los vecinos a desplazarse al hospital privado-concertado de Villamartín para problemas que durante más de diez años se atendieron correctamente en nuestro propio municipio.

Queremos dejar constancia expresa del esfuerzo sostenido del Ayuntamiento de Ubrique y del compromiso diario de los trabajadores del Centro de Salud, que, pese a las dificultades organizativas existentes, vienen desempeñando su labor con profesionalidad, responsabilidad y vocación de servicio para mejorar la asistencia sanitaria de los ubriqueños.

Ubrique ha demostrado siempre que cuando se trabaja con unidad, diálogo y objetivos compartidos, se avanza. Ese mismo espíritu debe guiar también la mejora de nuestra Atención Primaria.

Y es precisamente por respeto a ese esfuerzo institucional y profesional por lo que resulta aún más preocupante que, tal y como confirman reiteradamente la Consejería de Salud, la Delegación Territorial de Salud en Cádiz, la Gerencia del Área Sanitaria de Jerez-Costa Noroeste-Sierra de Cádiz y la propia Dirección del Centro de Salud de Ubrique, en este centro no falten médicos, ni personal sanitario, ni recursos materiales.

Si esto es así —y todas las instancias sanitarias lo confirman—, la conclusión es clara: el problema no es de falta de medios, sino de organización. Los indicadores administrativos actuales pueden ser útiles para la gestión interna, pero no están diseñados para medir la experiencia real de los pacientes, ofreciendo una imagen basada en medias que oculta desigualdades importantes.

El informe explica también algo esencial: cuando la Atención Primaria no funciona correctamente, se saturan las Urgencias, se pierde la continuidad asistencial y se rompe el seguimiento cercano con el médico de referencia, algo especialmente perjudicial para las personas mayores y los pacientes crónicos. Cada cita que no llega a tiempo termina muchas veces en Urgencias, tensionando un servicio pensado para situaciones distintas.

Estas dificultades no son responsabilidad de los profesionales sanitarios ni del personal de recepción, que realizan su trabajo con dedicación y que, en muchas ocasiones, dan la cara ante problemas organizativos que no dependen de ellos. Una organización más equilibrada permitiría también a los profesionales ejercer su labor en mejores condiciones, con menor presión asistencial y mayor capacidad de seguimiento clínico.

Somos conscientes de que gestionar un sistema sanitario tan amplio y complejo como el andaluz no es sencillo y exige equilibrios constantes. Precisamente por ello, una auditoría externa puede ser una herramienta útil para detectar áreas de mejora que, desde dentro del propio sistema, pueden pasar inadvertidas.

Por todo lo anterior, entendemos que una auditoría externa por parte de la Alta Inspección del Servicio Andaluz de Salud se presenta como la vía más adecuada para corregir un problema que se repite año tras año. Esta auditoría no debe entenderse como un juicio ni una fiscalización personal, sino como una herramienta de apoyo para mejorar la organización y garantizar una mayor equidad en la atención.

Tras muchos meses de escritos y reuniones, con respuestas formales que no han tenido una traducción práctica en la mejora de la atención, y ante la ausencia de cambios efectivos, se ha considerado necesario acudir a una vía de supervisión externa. El informe remitido al Defensor del Pueblo Andaluz no es una queja puntual ni un enfado del momento, sino el resultado de un trabajo serio, riguroso y continuado para explicar algo muy sencillo: que no todos los ubriqueños tienen hoy el mismo acceso a su médico de familia, aunque todos tengamos los mismos derechos.

Confiamos en que el Servicio Andaluz de Salud, la Consejería de Salud y la Gerencia del Área Sanitaria compartan este objetivo y vean en este informe una oportunidad de mejora y aprendizaje organizativo, no un elemento de confrontación.

Mirando al futuro, si se corrigen estos problemas organizativos, Ubrique puede volver a contar con una Atención Primaria ejemplar: con citas en tiempos razonables, continuidad asistencial, mayor satisfacción de profesionales y pacientes, y un servicio de Urgencias menos saturado.

La ciudadanía puede contribuir informándose, participando en los espacios de diálogo y trasladando esta realidad de forma respetuosa y constructiva. La mejora de la sanidad pública es una tarea compartida, que requiere implicación, serenidad y constancia.

Queremos transmitir, por último, un mensaje de calma, respeto institucional y unidad. Este proceso no va de buscar culpables, sino de mejorar la organización para que la Atención Primaria vuelva a ser cercana, accesible y útil en la vida real de los vecinos de Ubrique. Confiamos en que todas las instituciones, también las locales, estén a la altura de este momento.

Porque, al final, todo esto va de algo muy sencillo: Que cuando un vecino necesita a su médico, lo tenga.

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