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Sanidad Andaluza: ¿Tercera oportunidad de oro?

Gestión Sanitaria DignaLa sanidad pública en Andalucía atraviesa una crisis de confianza. Tras años de promesas incumplidas, demoras injustificadas y una gestión errática, la paciencia de los ciudadanos se agota.

El nombramiento de Antonio Sanz como nuevo consejero de Salud —el tercero en menos de cuatro años— no solo evidencia la inestabilidad institucional, sino que marca un punto de inflexión: esta podría ser la última “oportunidad de oro” para recuperar el rumbo.
Según el último Barómetro Andaluz del Centro de Estudios Andaluces (CENTRA), uno de cada cinco andaluces considera la sanidad su principal problema personal. Y eso fue antes del escándalo por los fallos en los cribados de cáncer de mama. En apenas tres meses, la preocupación se ha duplicado: la sanidad se ha convertido en el reflejo más claro de una preocupación que no deja de crecer.

Un debate que revela desconfianza

El debate general sobre sanidad celebrado esta semana en el Parlamento Andaluz ha dejado algo claro: la transparencia es hoy la gran asignatura pendiente. Antonio Sanz pidió “abrir una nueva etapa” y atribuyó los fallos en los cribados a una “incidencia técnica”, comparando el colapso informático con “la venta de entradas de un concierto masivo”. Mientras tanto, la oposición exigió una comisión de investigación y reprochó la falta de claridad sobre cuántas mujeres se vieron afectadas.

Los ciudadanos escuchan, pero no obtienen respuestas. Y cuando la administración calla o se refugia en tecnicismos, la confianza se rompe. Asumir la existencia de un problema, e identificar sus causas, es el primer y principal paso para su solución. Negar la realidad o maquillarla solo retrasa el cambio y multiplica el daño.

No faltan medios: Falta dirección

Los andaluces no discuten ideologías: hablan de listas de espera, de teléfonos que no responden, de citas que tardan semanas y de profesionales desbordados. Andalucía cuenta con hospitales modernos, tecnología avanzada y personal cualificado. Lo que falta es una gestión coherente, transparente y centrada en las personas.

Durante demasiado tiempo se ha confundido “gestionar” con “maquillar”. Se priorizan los indicadores sobre la experiencia del paciente, los informes sobre la realidad, las pantallas sobre los rostros. Y así, el sistema pierde su sentido.

Los profesionales sanitarios sostienen la sanidad con vocación y esfuerzo, a pesar de las condiciones adversas. Su compromiso merece ser respaldado con hechos, no con discursos.

Ubrique: Un ejemplo que no se puede ignorar

El Centro de Salud de Ubrique lo demuestra con claridad: plantilla completa, recursos materiales suficientes… y demoras de hasta dos semanas para conseguir cita con el médico de cabecera. Para recibir rehabilitación, los pacientes deben recorrer 32 kilómetros por una carretera comarcal en mal estado y con curvas peligrosas hasta el hospital concertado de Villamartín, pese a que en Ubrique existe un centro del SAS perfectamente equipado y con personal cualificado. No es falta de medios, sino de sentido común.

Y no es un caso aislado. En el Hospital de Jerez, hay pacientes que nunca reciben las consultas telefónicas que se les asignan, o deben desplazarse nuevamente solo para recoger un informe sin explicación médica alguna. La descoordinación se convierte en desatención.

Escuchar no basta: Hay que actuar

Durante años, colectivos ciudadanos, sindicatos, colegios profesionales y personal sanitario han advertido de estos problemas. Pero sus advertencias no han sido atendidas con la urgencia necesaria. Escuchar sin actuar es como prometer regar un árbol seco y marcharse dejando la regadera vacía: al principio parece un gesto amable, pero el árbol muere igual. Las reuniones cordiales, los comunicados bien redactados y las fotos sonrientes no bastan si no van seguidos de medidas concretas y visibles.

La transparencia no es un gesto político: es una obligación democrática. Los ciudadanos tienen derecho a saber cómo funcionan sus centros de salud y hospitales, tanto públicos como concertados, y a obtener respuestas completas y veraces cuando las solicitan.

La sanidad pública no es un privilegio: es un derecho que exige respeto, escucha y acción.

Propuesta: Participación real para sanar

El Observatorio de Salud “Especialistas ¡YA!”, con casi dos décadas de experiencia en participación ciudadana, propone iniciar esta nueva etapa con la creación de una mesa de trabajo real y permanente, donde Consejería, profesionales, sindicatos y ciudadanía colaboren en pie de igualdad, con representantes elegidos por los propios colectivos ciudadanos, garantizando pluralidad y continuidad.

Ese cambio solo será auténtico si va acompañado de una gestión honesta, eficaz y comprometida con los recursos humanos y materiales. Sin eso, cualquier mesa será solo decorativa.

Y la ciudadanía también debe hacer oír su voz: participar, preguntar y exigir con serenidad y firmeza una sanidad digna y transparente. Porque la transparencia cura.

Y solo cuando la sanidad andaluza recupere su alma, podrá recuperar también la confianza de su gente.

Antonio Rodríguez Carrión
Médico, portavoz de los colectivos ciudadanos del Consejo Local de Salud de Ubrique
Presidente del Observatorio de Salud “Especialistas ¡YA!”

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