
Además de curar o aliviar, los medicamentos pueden tener efectos secundarios y contraindicaciones que el paciente debe tener en cuenta, pues pueden ser muy peligrosos.
Las personas son diferentes unas de otras y pueden reaccionar de forma diferente cuando toma un medicamento. Por ello, es muy difícil saber si un medicamento producirá con seguridad algún tipo de efecto perjudicial en un paciente determinado.
He aquí algunas normas generales para quienes toman medicamentos:
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Muy pocos medicamentos son “para toda la vida”. Por ello, tome sólo los medicamentos precisos y hágase revisión de los tratamientos con la frecuencia que le indique el médico. Un medicamento puede ser útil contra una enfermedad y, a la vez, agravar o provocar otra.
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Los medicamentos “para los nervios” (depresión, ansiedad, insomnio, etc.) pueden provocar adicción, es decir, pueden actuar como auténticas drogas. Por ello, lo mejor es llevar una vida sana física y mentalmente, y tomar estos medicamentos solamente durante el tiempo que ha indicado el médico, nunca a criterio del paciente.
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Muchos medicamentos pueden ocasionar sueño, mareos o pérdida de reflejos, especialmente algunos medicamentos contra la diabetes, la tensión alta, la epilepsia, la tos, el dolor o el insomnio. Especial cuidado hay que tener con los medicamentos contra “los nervios” (ansiedad, depresión), los relajantes musculares, los anticatarrales y los antialérgicos, entre otros. Por ello, si el paciente es anciano (riesgo de caídas) o si debe conducir, manejar maquinaria peligrosa o realizar cualquier actividad de riesgo, no debe tomar ningún tipo de medicamentos sin antes comprobar que no le produce algunos de los síntomas expuestos.
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Toda persona alérgica a algún medicamento debe comunicarlo siempre que un médico le prescriba algún medicamento nuevo. Los asmáticos y las personas con úlcera de estómago no pueden tomar ácido acetil-salicílico (Aspirina®, Adiro®, Dolmen®, AAS®, Tromalyt®, Couldina®, Desenfriol®, Fiorinal®, Asasantín®, etc.) ni anti-inflamatorios del tipo AINES (Ibuprofeno®, Antalgín®, Naproxeno®, Votarén®, Espidifén®, Neobrufén®, etc.).
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Los medicamentos contra las artrosis, las inflamaciones y el reuma en general frecuentemente suben la tensión y pueden dañar los riñones.
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El paracetamol (Termal gin®, Efferalgán®, Gelocatil®, Apiretal®, Febrectal®, etc.) se utiliza frecuentemente para los dolores y la fiebre y es de los medicamentos mejor tolerados. Sin embargo, puede ser muy perjudicial para el hígado si se utiliza a altas dosis, o durante mucho tiempo y, sobre todo, si se mezcla con bebidas alcohólicas.
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Las mujeres embarazadas y en periodo de lactancia nunca deben tomar medicamentos sin antes consultar con el médico o el farmacéutico.
EN RESUMEN: tome sólo los medicamentos precisos, sólo durante el tiempo preciso y tenga siempre presente los posibles efectos secundarios. Si acude al dentista, a Urgencias, al especialista o al Hospital, o toma algún medicamento sin saberlo su médico de cabecera, debe comunicarlo.