Por Dr. Antonio Rodríguez Carrión.
Tanto las hojas como el fruto del laurel contienen importantes sustancias de aplicación medicinal, tales como varios ácidos (oleico, linoleico, etc.), alcoholes (cineol, geraniol, linalol), terpenos y taninos.
Las hojas, añadidas a las comidas, particularmente a las secas como carnes y pescados, aparte de darles aroma, estimulan la secreción de los jugos del estómago, lo cual favorece la digestión. En infusión, tras las pesadas comidas de caza y carne, es un eficaz tónico para el estómago. Puede prepararse también añadiendo doble cantidad de corteza de naranjas amargas que de hojas de laurel (por ejemplo: 4 gramos de hojas de laurel y 8 de mondaduras de naranjas amargas en 200 gramos de agua hierviendo, con el azúcar a gusto de cada uno).
Entre sus componentes medicinales destacan el limoneno, el geraniol y la verbenona.
La infusión de luisa está muy extendida para el tratamiento de pacientes con poco apetito, digestiones pesadas y trastornos nerviosos como la histeria (<<estoy “atacá” de los nervios…>>).
La HIERBABUENA (Mentha sativa L.) es otra simpática planta de frecuente uso en el arte culinario y como reconfortante, pues ¿hay algo que nos que levante más el ánimo que una buena taza de puchero con su ramita de hierbabuena…?.
La virtud de la menta o hierbabuena para reconfortar el “estómago débil” viene expresada en un antiguo refrán castellano: “Jurado tiene la menta, que al estómago nunca mienta”.